
Tras el exitoso concierto del pasado sábado en La Cripta de Málaga, los Smiling Bulldogs ya se relamen las patas de cara a su estreno en territorio almeriense. Será el próximo sábado 10 de diciembre en La Cueva.
Os dejamos con la estupenda crónica que han publicado del concierto de Málaga en la web modernicolas.com y un fulgarante y efectista vídeo de Alfredo López que presenta éste nuevo espacio cultural que inauguraron los Smiling Bulldogs.
UNOS PERROS ENCRIPTADOS QUE SUENAN SEXY!

La noche del sábado era una noche atípica: Málaga se había inundado repentinamente de luces que anuncian Navidad, pases semanasanteros y un concierto multitudinario que recogía los éxitos comerciales de ayer y hoy; la gente se dirigía en masa al centro luminoso y se convirtió en algo impracticable para el paseo. Pero no nos encaminábamos hacia el tumulto, sino que íbamos a refugiarnos en el rincón más insospechado de Málaga: una antigua vinacoteca restaurada que data del siglo XVIII, ubicada en el interior del Instituto Gaona y que sorprendió a todos los asistentes que no habían tenido la oportunidad de acceder con anterioridad a este emblemático edificio.
El espacio en el que nos encontrábamos, La Cripta, se inauguraba de la mano de Malaparte Producciones, que decidió hacerlo a lo grande trayendo desde Jerez al grupo revelación del momento: Smiling Bulldogs. Estos perros cantores hacen música que nos llevan directamente a mover las caderas como hace 40 años en un lejano Missisipi, pero con un sonido que no resulta añejo. Todo lo contrario, la propuesta es fresca y rescata la formación clásica y los recursos de antaño para acomodarse a la época en la que nos encontramos. Hace tiempo que no se escuchaba nada igual; acaban de publicar un disco hace bien poquito y quieren que lo disfrutemos con ellos.

De entrada, nos sorprendimos al ver el espacio en el que nos encontramos: la sala, totalmente reformada estaba recogida a la intimidad, se calculaba un aforo máximo de 100 personas y, pese a haber llegado a la hora, se nota que es la primera prueba del lugar y la gente comienza a llegar muy poquito a poco. Había una barra instalada con precios realmente baratos, lo cual se agradecía sobremanera. El público comenzó a disfrutar de una primera copa al ritmo de la música que nos había preparado el DJ Javier López como entremés al concierto. Nos sorprendió en un principio que la gran difusión que se ha dado al espacio y al grupo no llegara a calar, pero tras una breve espera, conseguimos salir del error. Al comienzo del concierto y una vez empezados los primeros riffs de guitarra, el público, que hasta el momento se había reunido en el exterior de la sala rendidos al vicio del tabaco, inundó la sala. Desde la primera fila, echamos la vista atrás y sólo alcanzamos a ver una gran muchedumbre.
El concierto comenzó de manera enérgica. Automáticamente, las buenas vibraciones del rock comenzaron a invadir al público que ya se movía al ritmo de la música. El grupo se lanzó en un viaje musical para mostrarnos su primer trabajo, haciendo un recorrido por sus canciones con fenomenal encabalgamiento. En ocasiones, no daba tiempo al respiro, y aprovechaban el subidón de los temas más eléctricos para continuar con algunas propuestas más melódicas. Compartían con su público todos los éxitos de este primer disco más alguna propuesta que ya habíamos conocido, como el caso de su particular versión del Personal Jesus de Depeche Mode, que consigue unos tintes musicales que reinventan la canción una vez más. Y no menos aplausos.

El sonido, impecable, tanto por los propios músicos como por la producción técnica del local. Los temas Leave me alone, Chocolate o Whisky and Soda resonaban entre las filas del público, coreados con gran entusiasmo. Había hueco incluso para los más pequeños: vimos a un niño que intuimos hijo del batería contonearse al ritmo de la música. Es una música que llega a todas las edades y allí estaba el pequeño chaval para demostrárnoslo.
Tras un pequeño descanso, continuó la sucesión de temas, con la misma fuerza e intensidad que los primeros. Después, el grupo se despidió hasta un próximo bolo en esta ciudad que le ha acogido, sonriente, como ellos. El público rompió el último silencio con una gran ovación, merecidísima. Estos perros no deberían estar jamás encerrados, sino contoneándose al ritmo de la música, aunque sea en una cripta bajo tierra de hace tres siglos.
Definitivamente, la propuesta en La Cripta ha sonado muy sexy, con un éxito tremendo. Le auguramos lo mejor. Qué delicia es disfrutar de un concierto de este calibre en un espacio tan íntimo. Volverán con más y nosotros, volveremos a disfrutar como perros. Segurísimo que sí.
-Omar Janaan